domingo, 1 de diciembre de 2019

Cordelia


                                                                CORDELIA                             

obsesionarse con lo perfecto, no es de personas perfectas

 

 Un nuevo día empezó, el sol con sus intensos rayos iluminaba todo a la vista, los residentes de la ciudad de Bogotá se preparaban para otro día lleno de trabajo, estudio o cualquier actividad programada.

Todo en total armonía, como es el caso de la familia Evans Louis.  En el comedor de la grandísima sala decorada por cuadros de famosos pintores, muebles de última colección. Se encontraban los integrantes de esta distinguida familia encabezados por un hombre de cuarenta años de edad, alto, fornido, tés blanca, cabello negro y ojos café oscuro, se encuentra sentado en la silla principal del comedor; leyendo el periódico mientras come el desayuno preparado por su esposa.  El nombre de este hombre es Arturo Evans, al costado derecho se encontraba una mujer de treinta y ocho años cabello rojo, ojos azules, tés blancos, estatura media, delgada y muy bien conservada para su edad. Comiendo tranquilamente mientras observaba de reojo a su querido esposo e hijo el nombre de esta mujer es Cordelia Louis y por ultimo al costado izquierdo se encontraba un joven de diecisiete años, cabello negro con visos rojizos, ojos azules, tés blancos de complexión delgada, y muy alto para su edad, su nombre es Alex Evans Louis.    Entre bocados y cumplidos de parte de los hombres de la casa a su madre, paso la hora del desayuno. Llego el momento de la despedida como todos los días Cordelia ayuda a su espeso con el nudo de la corbata dándole un beso en los labios, y deseándole éxito es su trabajo, después venia el menor de la casa, le acaricia el cabello dándole un beso en la mejilla y recalcando en el oído que él es el mejor. Cuando los ve partir sonríe, se acaricia una vieja cicatriz de la muñeca y cierra la puerta dirigiéndose a supervisar como hacen su trabajo las empleadas del hogar. Cordelia es una mujer perfeccionista, exigente no le gusta las personas mediocres, por eso su familia tiene que ser la mejor siempre, que su esposo sea exitoso y su hijo se destaca en el instituto, deporte y música.  Le gusta tener el control en todo, que todo esté en orden y limpio por eso se esmera que su casa siempre este reluciente en todo momento.  Las empleadas saben eso por lo cual cumple con cabalidad todo lo que la señora de la casa ordene, lo único que no hacen es cocinar y arreglar el cuarto de la alcoba principal y la de su hijo, pues de   eso se encarga siempre la ama de casa.

Llegada la hora de la tarde Cordelia se reúne con sus amigas cada día eligen unas cosas para sus encuentros ya que igual que ellas sus esposos e hijos se encuentran en el trabajo o el instituto.  Conversan de moda. El hogar, acciones de las empresas, las ganancias de sus maridos. Las cualidades de sus hijos en fin lo que su mundo de cristal representa para ellas, a las cuatro se despide de ellas pues va tener todo listo a la llegada de su hijo y hora después a la de su esposo, porque a las seis en punto deben de estar cenando. Más tarde en la noche Cordelia revisa que todo esté en orden le da buenas noches a su hijo, entra a su cuarto le da un beso a su esposo y se acuesta feliz esperando el día siguiente de su grandiosa vida.

Lo que no sabe Cordelia es que todo está por cambiar, la vida de lujos  que hasta hora llevaban se iba acabar pues su marido  un mes antes invirtió mucho dinero en unos negocios que no salieron bien,  perdiendo a si la mayoría de su dinero y poniendo a su empresa en una inminente quiebra trato de sobreponerse  pero no funciono e hizo que se endeudara más, cuando se lo comunicó a Cordelia esta no lo tomo de buena manera, pero aun así se calmó “una mujer perfecta no se sale de sus cabales” se repetía en mente Cordelia.  Pero con una mirada fría le dijo. - “Que su deber era mantener tanto a ella y a su hijo en buen estatus” Arturo rabioso le dijo –“que por ahora eso no podía ser, que debían de buscar la manera de gastar menos lo que provocaba recortar gastos, despedir a las empleadas y saber manejar el poco dinero que tenían en sus cuentas bancarias, sus viajes tendrían que posponerlo, las compras cada semana de ropa, joyería, maquillaje y zapatos no serían más. Esto provoca que Cordelia respire profundo piense mejor las cosas una mujer perfecta jamás grita ni se desespera ante una situación como estas.  Por lo que contesta que ella no tenía que pagar los errores de que el cometió. Arturo le dijo que era verdad pero que lo ayudara en esta dificultad que para eso eran un matrimonio, cosa que Cordelia no acepto y salió rápido de la instancia.

Pasaron los días y el matrimonio   no se dirigía la palabra Arturo se encierra en el despacho de la casa o se la pasa en la oficina viendo opciones para recuperar su dinero, ¿y Cordelia? Pues Cordelia solicito un préstamo al banco para seguir con  su vida como si nada hubiera pasado,  asistía a las comidas con sus amigas, y hablaba de lo maravilloso de su vida, que estaba feliz, pero la realidad era otra, su viada no era tan maravillosa habían sucedido cambios, la ausencia de las empleadas era notoria, la casa ya no relucía como antes,   ya no comían juntos,  no había besos de despedida, la relación con su esposo cada día se deteriora más, su hijo lo noto y preocupado pregunto que  sucedía a lo que su madre le contesto que nada, que todo está bien, que en su familia nada pasaba,   pero días después su padre le contó todo y que posiblemente tendría que cambiarlo del  instituto donde se encontraba,  a una escuela pública, al enterarse Cordelia le surgió un enojo pero lo suprimió las mujeres perfectas, no se enojan. Pero objeto que su único hijo jamás estudiaría en una escuela pública que era lo peor, le cuestiono que dirían sus amistades a lo cual Arturo dijo que eso lo tenía sin cuidado, por esa noche el matrimonio tuvo una de sus durmió en camas separadas. Cordelia con la idea que su hijo permaneciera donde ella creía que pertenecía empezó a  empeñar  de apoco su  joyería fina y así pagar la mensualidad a su hijo y todo lo que el necesitaba,  no se daría el lujo de que sus amistades supieran lo que pasaba,  de la puerta hacia afuera todo tiene que ser  perfecto  ese es el pensamiento esta mujer

Cordelia día tras día se esmera que todo estuviera bien y que absolutamente nadie se entere por el caos que vive su familia, no sabe qué hacer su esposo   se ha refugiado en el alcohol.  Todas las noches llega borracho y ella solo se limita a insultarlo y decirle que ella no se merece esto. y echarle en cara el estado en que se encuentran,  y su hijo el orgullo de sus ojos ha cambiado con la mala  situación que están atravesando, no quería ir al colegio no asistía al entrenamiento de básquet, ni natación, tampoco iba a las clases de piano, mucho menos de violín  pues nunca le gusto tocar esos instrumentos, al encarar la no muy buena actitud,  su hijo argumento  se sentía ahogado,  de todo esto, que sus compañeros no eran más que unos hipócritas falsos, pero nunca comento nada no quería problemas con sus padres, y no romper la armonía de su casa.

Pero ahora todo era diferente había muchos problemas y agregarle  otro más solo era un número a la larga extensión de dificultades de su familia,  Cordelia por primera vez le grito y le dijo que era un desconsiderado, al raíz de ese choque su hijo ya no pasa en casa, en cambio se la pasa  en la calle y  consiguió unas amistades no muy buenas, una vez  tuvo que sacarlo de la comisaria bajo fianza por robo, situación que le sorprendió pues su hijo nunca había demostrado tener esos malos hábitos   y como no tenía dinero tuvo que vender varios cuadros, y así  impedir que metieran a su hijo en la cárcel, imaginándose el desprestigio público de sus allegados.   gracias a dios nadie se enteró de este accidente. Por no todo acabo hay no solo Cordelia discutía con ambos hombres, ellos también,  recriminaciones que se hacían entre ellos.  Batallas campales que terminaban en golpes. 

Pues Arturo se enteró de lo que anda su hijo, y Alex se dio cuenta  el despojo humano en que se había convertido su padre.

Pero Cordelia no se rendía  toma medicamentos para la ansiedad y uno que otros calmantes,  y con más frecuencias se toca las viejas heridas de las muñecas. Asiste a las comidas con sus amigas  y a los eventos sociales excusando a su esposo e hijos argumentando que estaban ocupados en sus asuntos,  jamás dio detalles.

Los días pasaba y la vida de Cordelia era todo menos maravillosa y perfecta la relación con su marido e hijo es nula, aunque su esposo tuvo un adelanto ya no se veía tan demacrado y salió con buenos ánimos al trabajo este hecho no pasó desapercibido por Cordelia.   pero le restó importancia  pensando que él estaba haciendo lo que desde el principio tenía que hacer, buscar la manera de sacar a su familia del deprimente estado donde se encontraban. Pero que equivocada estaba una mañana cuando despertó no encontró a su marido, en su cama, pero si encontró una carta de él que le decía claramente que la abandonaba, Cordelia no sabía que hacer se paró de la cama  y comprobó que efectivamente no había rastro  de Arturo, llamo a la empresa y le dijeron que el señor Arturo,  no había cumplido el plazo para pagar y que la empresa tenía otro dueño, esto le cayó como un balde frió a Cordelia, ella no quería que se enteraran de la situación donde en que se encontraban, pero fue inevitable su teléfono empezó a sonar pues a esa hora todos sabían las noticias pues la mujer con la que se fugó Arturo era uno de sus ex amiga la que ridiculizo y humillo  cuando su esposo quedo en quiebra y posteriormente murió de un infarto hace algunos años,  su hijo al enterarse de este hecho empezó a romper todo. Cordelia trato de calmarlo y dijo que tratarían de solucionarlo que eran una familia a lo cual Alex le grito ¡QUE FAMILIA!   Y salió corriendo.

Paso el día en su habitación, llego el siguiente  día  No tenía dinero, y lo poco mucho de valor que quedaba en esa casa,  su hijo lo había destruido,  tomo unos calmantes, una mujer perfecta no llora  y se dirigió a su cita diaria no iba a permitir que la vieran destruida y acabada no señor,  su madre le enseño  que una mujer perfecta es aquella que tiene todo bajo control y no se deja intimidar por nadie orgullosa, altiva, hermosa, refinada  y glamurosa esa es una mujer como su madre quería que fuera,

Se colocó las prendas más caras su vestido más fino y se dirigió al encuentro con sus amigas o eso creía pues cuando llego sus amigas le dijeron que ya no pertenecía al club. Que no era más que una farsante por haberlas engañadas todo este tiempo y se burlaron de ella por el abandono de su marido. Cordelia no les dio el gusto de que la viesen perdida  y dijo que algún día se iba a vengar salió del lugar con la cabeza en alto una mujer perfecta no bajo la cabeza ante nadie jamás.

Cuando llego a su casa se encontró con los   funcionarios del banco diciendo que su casa entraba en la lista de subasta, para cubrir parte de la deuda que ella no había podido pagar. Entra a su casa y ve que  está prácticamente  vacía, toma unas pastillas que están en el buró  y se las toma para tranquilizarse. Entre eso le llega una llamada cuando atiende le dicen que su hijo está el hospital al parecer tuvo un accidente. Decidida llega al hospital y efectivamente su hijo tuvo un accidente el doctor le explico todo.  Su hijo manejaba con unos amigos borrachos y el auto donde iba se estrelló con otros autos, y la última frase sé que coloco en su cerebro y no quiso salir más ¡señora su hijo ha muerto!

Esa frase una y otra vez se repetía, sin esposo, sin hijo, sin casa, sin dinero, sin amigas sin alguna vez lo fueron,  no estaba segura, sin estatus.  Sin nada Cordelia se quedó sin nada sin nada se esforzó por llevar la vida que siempre había querido y de que sirvió si se quedó sola. Sola en este mundo.  Eempezó a reír no sabía si eran los medicamentos, si era que le causaba risa en que se había convertido su vida en algunos meses para atrás o seguir aparentando que todo está bien cuando en realidad todo es lo contrario, no pensó simplemente empezó a reír, carcajada mal alta se escucharon por todo el lugar

Los doctores al verla en ese estado llamaron a especialista pues aunque había sufrido una perdida tan grande y repentina no era normal  esa actitud. La desmayaran y la llevaran a una camilla. Horas más tarde cuando abrió los ojos no sabía dónde estaba, solo veía la lámpara que estaba en el techo de esa blanca habitación, la puerta se abrió y dejo pasar a un doctor estele hablo unos cosas pero cordelia no escuchaba le pregunto su nombre pero no recordaba, le pregunto si sabía por qué estaba ahí y ella negó. Solo se acariciaba las heridas viejas su muñeca murmurando soy perfecta, soy perfecta

El doctor preocupado salió y hablo con el especialista aunque no tenía nada con que identificarle si sabían cómo se llamaba así que atendiendo a eso buscaron su historial clínico y lo que encontraron los dejo perplejos

Cordelia Louis padeció en su adolescencia desequilibrio emocional y trastorno de personalidad,  trato de suicidarse varias veces.  Aunque algunos documentos registren que estuvo bajo diferentes tratamientos y se logró que Cordelia tuviera una vida más o menos tranquila.  Lo que paso ahora con su hijo y su vida en general.  Puso a Cordelia otra vez en ese  lamentable estado.

Flashback

Una distinguida mujer cabello rojo largo,  vestida formalmente de un porte alterno y orgulloso  entra a un cuarto  blanco iluminado con los rayos del sol observa a una muchachita no más de dieciséis años.  Sentada en un rincón acariciándose las nuevas cicatrices es sus muñecas.  La mujer se acerca, tocando la cabeza de una niña pelirojisa. Y le dice. "No sé qué voy a hacer contigo he hecho todo. No me gustan las personas como tú, sabes si sigues con esa actitud tendré que encerrarte, y no verte jamás ¿quieres eso?" La niña negó. "Entonces escúchame bien no quiero que te comportes como lo has estado haciendo tienes que aprender a controlarte me dijiste una vez que querías  que yo estuviera orgullosa de ti, ¿quieres que este orgullosa?" La niña afirmo. "Pues bien entonces se una buena mujer, una mujer perfecta. no llores si tu mundo se derrumba, no te alteres, no grites, piensa antes de actuar, no dejes que nadie te lastime, no te conformes, piensa en ti siempre, lucha por qué quieres, no cometas errores, se educada, precavida, glamurosa, inteligente y astuta. Tu pareja tiene que merecerte, que sea un hombre brillante, con dinero, que te de todo lo que tú quieras, que vivan en una gran casa, tus hijos deben ser ejemplares educados y sobresalientes sin ningún margen de error, las personas que cometen errores son personas que no sirven y esas personas hay que pisotearlas. Entiendes lo que te digo"  Alzo  la cabeza y Cordelia afirmo a todo lo que su mama le decía.

La puerta se cerró y un señor mucho mayor que esperaba a la señora le dijo porque también no le dijiste que una buena mujer es la que tiene compasión por los demás, que es fuerte pero no soberbia, que tiene autoestima pero que no es orgullosa, que lucha por lo que quiere, pero no le hace mal a nadie, que le brinda apoyo y comprensión a su familia y no solo piensa en ella.

La mujer se lo quedo mirando severamente y le dijo que no se metiera en asuntos ajenos. El hombre aun así de la advertencia continuo  mira tú hiciste lo mismo  que te dijo tu mama y mira como resulto todo. Me tuve que alejar de ella.  Tú también estas pasando por lo mismo. Tu mundo se cayó a pedazos tu marido se fue y tu hija trato de matarse.  ¡Esa mujer perfecta no existe! ¡Nunca ha existido solo es una dañina obsesión!

La mujer no lo escucho y siguió su camino.

Actualidad

Una mujer  no menos de cuarenta años está sentada en la cama.  Mirando fijamente por la ventana de un pequeño cuarto.  un jardín muy bonito, tiene  puesto una bata blanca su pelo rojo brillante a hora esta opaco y  trenzado, sus manos acarician las viejas heridas de sus muñecas,   murmurando  siempre lo mismo desde que ingreso a ese lugar soy perfecta soy perfecta

La puerta se abrió e ingresa un joven doctor muy amigable que le dice

Cordelia es la hora que te tomes tu medicina.


Si supieras, mamá


Si supieras mamá.

“Tú dijiste que era un niño bueno, un angelito Caído del cielo, que era incapaz de matar a alguien, pero entonces ¿Por qué siento estas ganas de hacer daño, de torturar personas, ver como son consumidas por la desesperación y el dolor de morir por mi mano? Mamá ¿Qué me está pasando, me siento solo y confundido?, mamá sálvame yo no soy así, yo no quiero ser así o ¿sí?"

Silencio…

Sentado, temblando de miedo se encuentra un hombre en una silla amarrado con una cuerda. Un cuarto oscuro iluminado por un bombillo que parpadea todo el tiempo, el clima es frio, paredes grises y sucias, las ventanas entre abiertas dejando pasar rayos de luces iluminando parcialmente al hombre, el chillido del abanico en el techo da la sensación de un ambiente tenebroso. El hombre levanta la mirada y observa a quien es su verdugo vestido con un pantalón negro, camisa manga larga doblada hasta los codos dejando ver un reloj en su brazo izquierdo y unos zapatos de vestir negros. Sentado en la mesa al frente de él, con los ojos cerrado y sobando con una de sus manos el cuchillo en su mejilla.

El verdugo perfectamente peinado, de ojos negros, piel blanca y esbelto. Abre los ojos y suelta una carcajada.  El hombre que se encuentra sentado, se encoge un poco más en la silla.  Observa que el verdugo se acerca, se agacha y quedan cara a cara, traga saliva. Esta situación no es nada agradable.

El verdugo con una sonrisa diabólica. Pregunta.

- ¿Dónde está?

El hombre baja la cabeza temblando.  El verdugo sonriendo dice.

- ¿No vas a contestar? y mirando fijamente pasando el cuchillo por su cabeza, Se escucha de nuevo la pregunta, esta vez un poco más fuerte.

- ¿Dónde está?

El hombre sube la cabeza y con una voz entrecortada responde.

-N-o…  Lo-sé…

El verdugo se levanta abruptamente y sentándose de nuevo en la mesa y con una voz calmada pero fría. Dice.

-En verdad no aprecias tu vida. Dejando el cuchillo y tomando de la mesa una botella de vino y vertiendo su contenido en una copa, continúa hablando.

-No sé por qué te empeñas en ocultármelo.

 Llevándose la copa a la boca degustando el sabor caliente del vino quemándose la garganta, remata.

-O… ¿Quieres terminar como tu amigo?

Desviando la vista, y centrándola en el fondo de la habitación en una esquina para ser más exactos. Yace en un charco de sangre un cuerpo tirado en el piso sin cabeza.

El hombre voltea, hacia ese lugar, un aire frio le recorre por todo el cuerpo congelándolo en el instante, sabe que no tiene escapatoria.  Regresa a su posición original y habla.

-Yo… no sé nada….

Deja de tartamudear para así sonar más firme. Dice.

-Se lo aseguro señor.

El verdugo, que hasta ese momento se entretenía jugando con su copa.  Suelta una carcajada, con una voz carente de sentimientos. Dice.

- ¿Piensas que te voy a creer? todo el tiempo has estado en la misma habitación que yo, es imposible que no sepas donde está.

Dejando la copa de lado y encendiendo una grabadora que se encuentra encima de la mesa. Oprime el botón y cierra los ojos. Escuchando la letra de su canción favorita.

“Soy un asesino en serie, como los de miniserie, 
Detrás de la puerta, colecciono gente muerta, 
Para poder matar el hambre, desayuno cereal con sangre, 
No tengo familia, porque maté a mi familia.” 

Abre los ojos al escuchar un grito repentino.

- ¡Por favor no me mate! Exclama, el hombre lleno de terror en la silla. Con el pavor a flor de piel, continúa hablando.

-Le juro que no sé dónde está. Termina el hombre temblando de miedo. Sabe que su señor siempre ha escuchado esa canción desde niño.

El verdugo sonríe, bajando el volumen de la grabadora y sobando el cuchillo en el pantalón, con una voz burlesca.  Dice

-Cálmate. Ella nos puede escuchar, además solo me estoy relajando.

Observa su reloj de pulso. Y haciendo una cara de pena. 

- ¡Oh no! ¡ya falta poco para las 10 de la noche! Te doy 10 segundos para que me digas donde está.

El hombre empieza a sacudirse en la silla.

-No… lo-sé…

El verdugo sonriendo canta.

-Tic tac

-Tic tac

-Tic tac

El hombre incontrolable empieza a moverse y con lágrimas saliendo de sus ojos a borbotones. Empieza a decir.

- ¡Por favor no me mate!...  ¡Por favor no me mate!... Se lo suplico... Baja la cabeza llorando.

El Verdugo suelta una carcajada estridente. Se levanta con un cuchillo en la mano. Se detiene al frente del Hombre tembloroso.  Le levanta la barbilla. Seca las lágrimas con el cuchillo y sonriendo con una expresión de falsa empatía. Le dice.

-Se acabó el tiempo, te voy a hacer por última vez la pregunta.

Acercando la cara con la del hombre pregunta.

- ¿Dónde está?

El hombre tranquilizando los sollozos, responde.

-N-o…  lo-sé.

El Verdugo respira profundo y con una calma extraordinaria, pero con un vacío infinito en sus ojos, dice.

-Entonces ya sabes lo que te va pasar, no quería hacerlo Tobi. Pero me has orillado a esto, eres una mala persona y como tal tengo que castigarte. Remata acariciando la cara del hombre.

Levanta la mano con el cuchillo. El hombre cierra los ojos esperando su fin, El volumen de la música suena más alto.

“Soy un asesino en serie, como los de miniserie, 
Detrás de la puerta, colecciono gente muerta, 
Para poder matar el hambre, desayuno cereal con sangre, 
No tengo familia, porque maté a mi familia”

Se observa el viaje del cuchillo hacia el pecho del hombre.

Se abre la puerta. 

- ¡Jhon!... hijo encontré tu juguete. Dice la madre de John.

Observando a su hijo de pie justo enfrente de ella con los brazos atrás. La madre reparte la mirada por la habitación encontrando, un muñeco atado en la silla con una cuerda y otro muñeco decapitado tirado en un rincón, en la mesa una pequeña grabadora sonando una canción que no conocía, pero le daba escalofríos escucharla, un vaso de plástico y un jugo de cajita, la cama arreglada.  El niño con su pelo perfectamente acomodado, traje negro, camisa banca doblada hasta los codos luciendo en su mano izquierda un reloj de plástico y zapatos de vestir sonriendo. Dice

-Gracias mama, eres muy amable.

La madre desconcertada. Pregunta.

- ¿Qué haces? debes cambiarte esa no es u pijama

El niño con una expresión relajada. Responde.

- ¡Oh nada! Simplemente juego con mis muñecos.

Sonriendo con falsa inocencia. Exclama.

- ¡Es divertido!  ¡ya me iba a cambiar!

La madre del niño, hace una pequeña sonrisa, inquieta en el lugar. Dice

-Ok, no deberías jugar así, esos juegos no son de niños buenos. Afirmándose en el picaporte de la puerta resalta.  

-Y tú eres un niño bueno, ahora vez a cepillarte los dientes.

El niño balanceando su cuerpo de tras hacia adelante. Dice

-En un momento bajo. 

La madre sale de la habitación.

El niño voltea hacia el muñeco y sacando de atrás el cuchillo de plástico, que mantenía oculto en sus manos. Camina lentamente y acariciando la cara del muñeco con el cuchillo. Con una voz tétrica, Dice

-Hoy te salvó la puerta, la próxima tendrá el seguro.

Dejando el cuchillo de plástico en las piernas del muñeco, colocándose de lado y susurrándole en la oreja. Dice

-Nos vemos luego, T-o-b-y.

El niño camina hacia la puerta altivamente, con las manos atrás. Voltea a mirar el muñeco dándole una sonrisa juguetona. Mira al frente. Abre la puerta y sale de la habitación.

Se cierra la puerta dejando ver tres cabezas de muñecos colgando y dibujos hechos a manos en hojas de cuadernos de muñecos descuartizados.

 Y se logra escuchar la música de fondo.

“Soy un asesino en serie, como los de miniserie, 
Detrás de la puerta, colecciono gente muerta”

 

FIN


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Indicios



INDICIOS

Nuestra historia comienza en un parque muy poco concurrido, en una banca se encuentra sentada una chica de estatura media, tés blanca, cabello negro liso, contextura delgada, con un vestido rosado, escote corazón ajustado a la cintura, sus piernas cubiertas con medias veladas blancas y en sus pies tiene unos botines de color rosado. En sus manos lleva una caja grande totalmente cerrada de color negro. Tiene la cabeza gacha, sus pies se mueven rítmicamente sin tocar el suelo, su respiración es rápida y sus manos tiemblan sobre la caja.

Se escucha un ruido…  

Ella levanta la mirada temerosa y observa a un chico. Un joven alto, cabello negro, tés trigueña, contextura delgada. Vestido con una camisa negra y encima una chaqueta de overol doblada en sus brazos resaltando los tatuajes, pantalones rasgados, en sus pies lleva unas botas. Él se encuentra al otro extremo de la banca. El joven mirando interesado pregunta.

- “¿Te asuste?”

Ella baja la mirada nerviosa y aprieta más la caja que se encuentra reposada en sus piernas, el chico sin nada más que hacer se sienta en la banca. La observa indiferente y minutos después desvía la mira hacia al frente y con desinterés pregunta.

- “¿Te molesta si fumo?”

La chica niega con la cabeza, acto seguido el muchacho enciende el cigarro y empieza fumar. La pelinegra observa detenidamente. El pelinegro sacude las cenizas del cigarrillo en la banca voltea a verla. La chica apenada vuelve a mirar al frente. El muchacho apático pregunta.

- “¿Cuantas horas llevas aquí sentada?”

La chica cohibida responde.

- “No menos de una hora”

El pelinegro vuelve a meterse el cigarrillo a la boca para después exhalar el humo, minutos pasan en contante silencio, solo se oye el cantar de los pájaros y los ruidos sordos que producen los arboles al moverse. La chica visiblemente nerviosa aclara la garganta y expresa.

- “Me gustan tus botas”

Él escucha, sonríe y con un gesto despreocupado, levanta los pies y exclama.

- “¡Estas baratijas!” El chico apenas deja visible una mueca burlona y dice.

-“Las compre hace rato no son la gran cosa…”

 

Silencio.

 

El chico serio mirando al frente dice.

- “Te queda bien ese vestido”

La chica bajando la cabeza y con un tinte rosa en sus mejillas dice

- “Gracias”

 

Silencio.

 

El chico acaba el cigarrillo y se acerca 5cm hacia el lado de la pelinegra dice.

- “Que día tan tranquilo”

La chica voltea hacia el chico y dice.

- “Si el día está muy bonito y este parque es muy relajante”

- “Sí que lo es” El chico se acerca un poco más a la chica y pregunta.

- “¿Que tienes hay?”

La chica sonriente dice.

- “Es una sorpresa, mi novio y yo estamos cumpliendo un año juntos.

EL chico mira dice.

- “Interesante”

Con un gesto sarcástico exclama.

- “Afortunado el Hombre ¿costo mucho?”

- “No, en realidad”

 

Silencio.

 

El chico se acerca un poco más a la pelinegra coloca el brazo izquierdo arriba de los hombros, la chica da un salto nervioso, el chico remarca el agarre en sus hombros. Con la mano derecha le toma la barbilla humedece sus labios se acerca despacio y le da un beso, a los minutos se separan por falta de aire, el chico sonríe por ver la cara sonrojada de la pelinegra dice.

- “Desde que llegue quise hacer esto”

La chica sonríe, se acerca le da un pequeño beso y pregunta.

- “¿Crees que soy bonita?”

El chico responde seguro.

- “Eres la más bonita de todas”

Silencio

La chica se recuesta en su pecho empezando a tararear una canción conocida por ambos, el chico interrumpe diciendo.

- “También te traje algo”

Busca en el bolsillo de la chaqueta. Saca un estuche. Lo abre y deja ver una cadenita con un dije de corazón rosado muy sofisticada. La chica sorprendida dice.

- “Es un relicario”

- “Date la vuelta”

La chica obediente se da la vuelta y él le coloca desde a tras la cadenita, ella se da la vuelta feliz y tocando el dije exclama.

- “¡Es muy bonita!

El chico con una sonrisa juguetona dice.

- “Ábrelo”

Ella lo abre con cuidado y no encuentra nada, lo mira extrañada, el chico al ver la mira de desconcierto de la chica dice.

- “Es para que me coloques la foto de esa persona que verdaderamente amas.

Ella se le ilumina la mirada y le da un beso, uno muy corto, pero de gran significado, se quedan mirando y ella Le entrega la caja negra, el chico la abre y sonríe en un gesto de agradecimiento. Ella le exclama feliz.

- “¡Feliz aniversario!”

El chico solo sonríe, le acaricia la cabeza y después le agarra la mano y dice.

 - “Vamos”

Tomados de la mano camina un chico sonriendo y un chico con una pequeña sonrisa en los labios. Él se detiene, ella voltea a verlo y extrañada pregunta.

- “¿Pasa algo?

El chico mirándola fijamente dice.

- “Nunca me sueltes”

Ella baja la mirada y observa sus manos unidas y reafirmando el agarre en sus manos, se inclina y le da un beso, el chico toma la acción como una promesa.

Dan vuelta hacia el frente y comienzan a caminar juntos.  A medida que avanzan su camisa deja entre ver un colgante negro con la foto de ella en su interior. 

“Solo coloca en el colgante la foto de la persona que ames profundamente”


FIN.

Mientete



Mientete


Se abre la puerta, entra un Hombre  de camisa blanca y pantalón negro  aflojándose la corbata cerrando la puerta. Sonríe  al observar a su esposa sentada en una silla al lado de la cama de la habitación. Se quita la corbata y la arroja encima de la cama, mientras su mano se dirige a su bolsillo sacando dos boletos diciendo.
-"Amor mira lo que traje" Moviendo los boletos de un lado a otro, su esposa que se encontraba leyendo un libro, calmada alza la mirada y encuentra a su esposo moviendo los  dos boletos con sus manos, ella sonríe en el mismo tiempo que su cabeza hace un movimiento de negación.
-"Nunca me gustó el cine amor, ya te lo había dicho" 
El hombre acercándose a ella y sentándose en la cama. Dice
-"lose, pero de vez en cuando hay que salir" dejando los boletos en la cama.  Pregunta -"¿Por qué no vamos a la playa?"
La mujer colocando el libro es sus piernas,  hace un gesto de negación. El hombre curioso pregunta.
-"¿Por qué no?"
-"Nunca me gustó tomar el sol"
El hombre la interrumpe diciendo.
-"Deberías estas muy blanca, compites con la hoja de un cuaderno" Alzando la voz con un tono optimista. Pregunta ¿Qué tal una cena romántica?
-"No lo creo, además no lo disfrutaría"
El hombre masajeándose la sien pregunta. ¿Parque de diversiones?
-"Mucha gente, además te mirarían extraño"
 El hombre con una voz cansada continúa preguntando. ¿Museo?
La mujer con un gesto de  desaprobación. Dice.
-Museo, no gracias para ver personas igual de rígidas que yo, mejor me quedo  en casa, gracias por la invitación.
El hombre se levanta de la cama  furioso y observándola fijamente  exclama.
-"¡Ya estoy harto, te la quieres pasar encerrada leyendo ese libros siempre,  nunca quieres salir conmigo. Te invito todos los días a lugares diferentes y nunca dices que sí, ya se me está colmando la paciencia!"

Silencio...  

El Hombre que da observando a su esposa. Apretando los puños, con una respiración rápida y gestos enfadados en la cara. Pregunta.
-"¿No me vas a decir nada?"

Silencio…

-"¡Bien!" Exclama furioso. -"Saldré yo solo como siempre"
El Hombre sale de la habitación. Solo se escucha el portazo de la puerta al cerrarse con tal grado de brusquedad.
En la Habitación está sentada la esposa, en posición recta,  totalmente quieta, mirando fijamente al frente sin pestañear, en las piernas se encuentra el libro, su piel pálida  hace juego con un vestido blanco que atreves de los días-meses, se fue desgastado, su cabello opaco, Ojos  vacíos sin vida, como lo está ella.

Fin

Espejito, Espejito


Espejito,  Espejito

Espejito, espejito. ¿Quién es la más linda de este mundo? Dice Anni mirándose en el espejo, cada día es la misma rutina.  Se levanta de la cama.  Se da un buen baño.  Se viste.  Arregla su cabello. Se coloca sus aretes y pulseras de oro. Se pinta los labios, por último Toma su mochila y Sale del cuarto. Se detiene a mitad del pasillo se mira en el  espejo y hace la misma pregunta.
Sale de su casa, todos la quedan mirando estupefactos. Ella camina segura hacia la acera. Levanta la mano y un taxi enseguida llega a recogerla. Se monta en la silla del copiloto. El conductor no deja de verla asombrado desde que ingreso al vehículo, espabila y coloca  en marcha  el carro. Anni solo mira hacia adelante sin prestar atención al conductor.
Se baja del taxi y enseguida entra a la universidad, como es de esperar todos la quedan mirando. Al principio le incomodaba tanta atención,  pero ya se acostumbró que le observen sin ningún rastro de disimulo.  Llega al salón y sucede la misma historia, nadie quita los ojos de ella en especial los hombres. Ella solo ignora las miradas.
Entra el profesor y empieza la clase. Anni suelta un suspiro, al menos  por cuatro horas  no va a hacer el centro de atención Y así  pasa la jornada,  en medio de miradas directas y clases.
En la tarde Anni llega a su casa, revisa el correo que esta tirado en el piso del recibidor. Se prepara algo de comer. Observa la televisión y  mientras se lleva un bocado de comida, suelta carcajadas  de un programa de comedia, son sus favoritos.  Después  de una hora de esparcimiento. Sube a su habitación y empieza a hacer  los deberes.
Horas después sale del baño completamente mojada,  su cuerpo cubierto por una toalla. Se sienta en el tocador  y empieza a cepillar el cabello mirando el espejo. Finaliza la acción.  Coloca el cepillo en el la mesa del tocador y mirando fijamente el espejo.  Pregunta.  Espejito, espejito.  ¿Quién es la más linda de este mundo?  Silencio.  Sonríe,  sabe la respuesta. Unas lágrimas salen de sus tristes ojos, el reflejo que muestra el espejo, no le gusta, es horrible.  Una cicatriz  en su ojo izquierdo,  atravesando su mejilla desfigurado todo su  rostro. Toca la cicatriz reviviendo el angustioso y  trágico accidente automovilístico que sufrió hace cuatro meses dejando a sus padres muertos y a ella con esa fea cicatriz de por vida. Preguntándole todos los días a un espejo,  que nunca le responde;  pero que de igual manera, ella sabe la respuesta, porque lo ve  todos los días en los espejos de las personas. Esos espejos que nunca mienten.  Los ojos.
FIN