Espejito, Espejito
Espejito, espejito. ¿Quién es la más linda de este mundo? Dice Anni mirándose en el espejo, cada día es la misma rutina. Se levanta de la cama. Se da un buen baño. Se viste. Arregla su cabello. Se coloca sus aretes y pulseras de oro. Se pinta los labios, por último Toma su mochila y Sale del cuarto. Se detiene a mitad del pasillo se mira en el espejo y hace la misma pregunta.
Sale de su casa, todos la quedan mirando
estupefactos. Ella camina segura hacia la acera. Levanta la mano y un taxi
enseguida llega a recogerla. Se monta en la silla del copiloto. El conductor no
deja de verla asombrado desde que ingreso al vehículo, espabila y coloca en marcha
el carro. Anni solo mira hacia adelante sin prestar atención al
conductor.
Se baja del taxi y enseguida entra a la
universidad, como es de esperar todos la quedan mirando. Al principio le
incomodaba tanta atención, pero ya se
acostumbró que le observen sin ningún rastro de disimulo. Llega al salón y sucede la misma historia,
nadie quita los ojos de ella en especial los hombres. Ella solo ignora las
miradas.
Entra el profesor y empieza la clase. Anni suelta un suspiro, al menos por cuatro
horas no va a hacer el centro de
atención Y así pasa la jornada, en medio de miradas directas y clases.
En la tarde Anni llega a su casa, revisa el
correo que esta tirado en el piso del recibidor. Se prepara algo de comer.
Observa la televisión y mientras se
lleva un bocado de comida, suelta carcajadas
de un programa de comedia, son sus favoritos. Después
de una hora de esparcimiento. Sube a su habitación y empieza a
hacer los deberes.
Horas después sale del baño completamente
mojada, su cuerpo cubierto por una toalla.
Se sienta en el tocador y empieza a
cepillar el cabello mirando el espejo. Finaliza la acción. Coloca el cepillo en el la mesa del tocador y
mirando fijamente el espejo. Pregunta. Espejito, espejito. ¿Quién es la más linda de este
mundo? Silencio. Sonríe,
sabe la respuesta. Unas lágrimas salen de sus tristes ojos, el reflejo
que muestra el espejo, no le gusta, es horrible. Una cicatriz en su ojo izquierdo,
atravesando su mejilla desfigurado todo su rostro. Toca la cicatriz reviviendo el
angustioso y trágico accidente
automovilístico que sufrió hace cuatro meses dejando a sus padres muertos y a
ella con esa fea cicatriz de por vida. Preguntándole todos los días a un
espejo, que nunca le responde; pero que de igual manera, ella sabe la
respuesta, porque lo ve todos los días
en los espejos de las personas. Esos espejos que nunca mienten. Los ojos.
FIN
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