miércoles, 27 de noviembre de 2019

Mientete



Mientete


Se abre la puerta, entra un Hombre  de camisa blanca y pantalón negro  aflojándose la corbata cerrando la puerta. Sonríe  al observar a su esposa sentada en una silla al lado de la cama de la habitación. Se quita la corbata y la arroja encima de la cama, mientras su mano se dirige a su bolsillo sacando dos boletos diciendo.
-"Amor mira lo que traje" Moviendo los boletos de un lado a otro, su esposa que se encontraba leyendo un libro, calmada alza la mirada y encuentra a su esposo moviendo los  dos boletos con sus manos, ella sonríe en el mismo tiempo que su cabeza hace un movimiento de negación.
-"Nunca me gustó el cine amor, ya te lo había dicho" 
El hombre acercándose a ella y sentándose en la cama. Dice
-"lose, pero de vez en cuando hay que salir" dejando los boletos en la cama.  Pregunta -"¿Por qué no vamos a la playa?"
La mujer colocando el libro es sus piernas,  hace un gesto de negación. El hombre curioso pregunta.
-"¿Por qué no?"
-"Nunca me gustó tomar el sol"
El hombre la interrumpe diciendo.
-"Deberías estas muy blanca, compites con la hoja de un cuaderno" Alzando la voz con un tono optimista. Pregunta ¿Qué tal una cena romántica?
-"No lo creo, además no lo disfrutaría"
El hombre masajeándose la sien pregunta. ¿Parque de diversiones?
-"Mucha gente, además te mirarían extraño"
 El hombre con una voz cansada continúa preguntando. ¿Museo?
La mujer con un gesto de  desaprobación. Dice.
-Museo, no gracias para ver personas igual de rígidas que yo, mejor me quedo  en casa, gracias por la invitación.
El hombre se levanta de la cama  furioso y observándola fijamente  exclama.
-"¡Ya estoy harto, te la quieres pasar encerrada leyendo ese libros siempre,  nunca quieres salir conmigo. Te invito todos los días a lugares diferentes y nunca dices que sí, ya se me está colmando la paciencia!"

Silencio...  

El Hombre que da observando a su esposa. Apretando los puños, con una respiración rápida y gestos enfadados en la cara. Pregunta.
-"¿No me vas a decir nada?"

Silencio…

-"¡Bien!" Exclama furioso. -"Saldré yo solo como siempre"
El Hombre sale de la habitación. Solo se escucha el portazo de la puerta al cerrarse con tal grado de brusquedad.
En la Habitación está sentada la esposa, en posición recta,  totalmente quieta, mirando fijamente al frente sin pestañear, en las piernas se encuentra el libro, su piel pálida  hace juego con un vestido blanco que atreves de los días-meses, se fue desgastado, su cabello opaco, Ojos  vacíos sin vida, como lo está ella.

Fin

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