Mientete
Se abre la
puerta, entra un Hombre de camisa blanca
y pantalón negro aflojándose la corbata cerrando
la puerta. Sonríe al observar a su
esposa sentada en una silla al lado de la cama de la habitación. Se quita la
corbata y la arroja encima de la cama, mientras su mano se dirige a su bolsillo
sacando dos boletos diciendo.
-"Amor mira lo que traje" Moviendo
los boletos de un lado a otro, su esposa
que se encontraba leyendo un libro, calmada alza la mirada y encuentra a
su esposo moviendo los dos boletos con
sus manos, ella sonríe en el mismo tiempo que su cabeza hace un movimiento de
negación.
-"Nunca me gustó el cine amor, ya te lo había dicho"
El hombre acercándose a ella y
sentándose en la cama. Dice
-"lose, pero de vez en cuando
hay que salir" dejando los boletos en la
cama. Pregunta -"¿Por qué no vamos a la
playa?"
La mujer colocando el libro es sus piernas,
hace un gesto de negación. El hombre
curioso pregunta.
-"¿Por qué no?"
-"Nunca me gustó tomar el
sol"
El hombre la interrumpe diciendo.
-"Deberías estas muy blanca, compites con la hoja de un
cuaderno" Alzando la voz con un tono optimista. Pregunta ¿Qué tal una cena romántica?
-"No lo creo, además no lo
disfrutaría"
El hombre masajeándose la sien
pregunta. ¿Parque de diversiones?
-"Mucha gente, además te mirarían
extraño"
El hombre con una voz cansada continúa
preguntando. ¿Museo?
La mujer con un gesto de desaprobación. Dice.
-Museo, no gracias para ver personas
igual de rígidas que yo, mejor me quedo
en casa, gracias por la invitación.
El hombre se levanta de la cama furioso y observándola fijamente exclama.
-"¡Ya
estoy harto, te la quieres pasar encerrada leyendo ese libros siempre, nunca quieres salir conmigo. Te invito todos
los días a lugares diferentes y nunca dices que sí, ya se me está colmando la
paciencia!"
Silencio...
El Hombre que da observando a su
esposa. Apretando los puños, con una respiración rápida y gestos enfadados en
la cara. Pregunta.
-"¿No me vas a decir nada?"
Silencio…
-"¡Bien!" Exclama furioso. -"Saldré
yo solo como siempre"
El Hombre sale de la habitación. Solo
se escucha el portazo de la puerta al cerrarse con tal grado de brusquedad.
En la
Habitación está sentada la esposa, en posición recta, totalmente quieta, mirando fijamente al
frente sin pestañear, en las piernas se
encuentra el libro, su piel pálida hace
juego con un vestido blanco que atreves de los días-meses, se fue desgastado,
su cabello opaco, Ojos vacíos sin vida,
como lo está ella.
Fin
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